Un grave esquema de desvío de recursos públicos ha quedado al descubierto tras el análisis del contrato de fideicomiso suscrito en 2017 entre el Instituto de Previsión Social (IPS) y el Banco Atlas.
Lo que originalmente fue concebido como un plan estratégico para fortalecer la infraestructura sanitaria mediante cuatro proyectos clave —el Hospital Hemato Oncológico, el Hospital Día, una policlínica y la culminación del Hospital Ingavi— terminó convirtiéndose en una vía de escape para fondos multimillonarios.
Según revelan auditorías internas, el plan inicial de G. 828.800 millones fue alterado mediante la inclusión arbitraria de un «Punto 5: Otros centros de salud», componente que no figuraba en el acuerdo base y cuya autorización sigue siendo un misterio hasta el día de hoy.
Las cifras resultan alarmantes para el patrimonio de los asegurados: solo el 26% de los fondos, equivalentes a G. 217.339 millones, se utilizó para los fines establecidos, aunque ninguna de las obras principales ha sido concluida a casi nueve años de la firma.
En contrapartida, la mayor parte de la torta presupuestaria, unos G. 611.290 millones, fue canalizada a través del polémico «Punto 5». Este dinero se esfumó en obras inexistentes, sobrefacturaciones, pagos de salarios y servicios no contemplados en el contrato original.
El informe final de Auditoría Interna del IPS es tajante al señalar la existencia de transferencias a personas no autorizadas y el uso de documentación presuntamente irregular para respaldar los desembolsos. El panorama se agrava ante el silencio del Banco Atlas, que no ha brindado explicaciones sobre quién ordenó la modificación contractual ni sobre la falta de pago de intereses por depósitos multimillonarios mantenidos durante años.
Este escenario deja en evidencia una gestión deficiente y una preocupante falta de control administrativo y regulatorio que hoy mantiene en jaque la infraestructura hospitalaria de la previsional.
Fuente: Tribuna Paraguay


