Lo que debía ser una noche tranquila de sábado en San Lorenzo se transformó en una escena de caos vial cuando un automovilista decidió que las reglas de tránsito —y los límites físicos de la calle— no eran para él. El insólito y violento episodio tuvo lugar sobre la transitada Avenida Victorio Curiel.
En una maniobra que desafía toda lógica y prudencia, el conductor de un vehículo decidió «acortar camino» cruzando de una calle a otra de la forma más destructiva posible: atravesando de lleno el paseo central. Sin medir consecuencias, el automóvil invadió el carril exclusivo para ciclistas, transformando la infraestructura urbana en una zona de impacto.
Las cámaras de seguridad de la zona se convirtieron en testigos mudos de la imprudencia. En las grabaciones se observa con claridad cómo el rodado embiste y arrastra varios bolardos de protección, los cuales saltaron por los aires mientras el conductor seguía su marcha sin detenerse. El ruido de los impactos y la violencia de la maniobra alertaron a los vecinos, quienes no daban crédito a lo que veían en una zona destinada al paseo y al deporte.
Más allá de los evidentes daños materiales causados al patrimonio municipal, la indignación radica en el peligro extremo al que fueron expuestos los ciudadanos. En un horario de alta concurrencia, la bicisenda podría haber sido el escenario de una tragedia si algún ciclista o peatón se hubiera cruzado en la trayectoria de este conductor que, por unos segundos, olvidó que la ciudad no es un circuito de acrobacias.
Fuente: Ñanduti


