Enrique Berni, representante de los abogados ante el Consejo de la Magistratura, ha levantado una polvareda de críticas que ninguna declaración oficial podrá disipar fácilmente. Mientras su discurso público se centra en la defensa de una supuesta independencia ante las «injerencias externas» que acechan a la elección de Magistrados judiciales, la realidad se muestra mucho más cómoda y cercana al poder de turno.
La imagen de Berni compartiendo un avión con el vicepresidente Pedro Alliana y otros influyentes políticos oficialistas no es solo una anécdota de viaje, sino un golpe directo a la credibilidad del órgano que debe garantizar la transparencia en la selección de jueces.
Resulta insostenible hablar de autonomía institucional mientras se aceptan traslados en la logística del poder político, borrando la línea necesaria que debe separar a los juzgadores de quienes gobiernan.
¿Cómo puede el gremio de abogados confiar en una gestión que dice resistir presiones pero no tiene reparos en viajar bajo el ala de la cúpula partidaria? Esta contradicción flagrante sugiere que la «independencia» de Berni es un concepto elástico que se ajusta según la conveniencia de la altura a la que se vuele. Al final, las palabras de firmeza quedan en tierra, mientras la cercanía con el poder político despega a la vista de todos.
Fuente: observapy y redes sociales de Enrique Berni.



