El escándalo internacional desatado por la senadora Celeste Amarilla escaló a un nuevo y mordaz nivel de exposición global, llegando directamente a las páginas del semanario satírico más famoso y controversial de Francia: Charlie Hebdo.
La icónica revista, mundialmente reconocida por su humor negro y sus despiadadas caricaturas políticas, puso en la mira a la legisladora tras sus polémicos comentarios racistas dirigidos al futbolista estrella de la selección francesa, Kylian Mbappé.
Con un trazo que emula un dibujo a lápiz, los caricaturistas parisinos fusionaron el fútbol con la política paraguaya al ilustrar la cabeza de la senadora del Partido Liberal Radical Auténtico con la forma exacta de una pelota. Sobre el diseño, un punzante epígrafe en tono de adivinanza sella la burla de manera fulminante al preguntar qué es redondo y contiene tanto aire como un balón, respondiendo sin rodeos que se trata de la cabeza de Celeste Amarilla.
Esta feroz sátira europea es la última réplica de un terremoto diplomático que la propia parlamentaria provocó días atrás en sus redes sociales. En un exabrupto que encendió el repudio masivo, Amarilla se refirió al nuevo astro del Real Madrid con términos sumamente despectivos sobre su color de piel, llamándolo «camerunés colonizado». El insulto no pasó desapercibido al otro lado del Atlántico; el propio Mbappé reaccionó con indignación pública calificándola como una mujer despreciable, un contraataque que dinamitó el alcance del conflicto y obligó a pronunciarse a diversas instituciones francesas, organismos de derechos humanos y al propio Gobierno paraguayo.
Mientras la caricatura de Charlie Hebdo recorre el mundo convirtiendo el desliz de la legisladora en el hazmerreír de la prensa internacional, en el plano local las consecuencias políticas no tardaron en llegar. Para resguardar la imagen diplomática del país y desmarcarse por completo del bochorno, la Cámara de Senadores de Paraguay aprobó de urgencia una declaración institucional para rechazar y condenar enérgicamente las expresiones racistas y discriminatorias de su colega. De esta manera, lo que comenzó como un violento posteo en internet terminó transformando a una senadora paraguaya en el inesperado y ridiculizado blanco del humor más ácido del viejo continente.
Fuente: Ultima Hora



