La Entidad Binacional Yacyretá se ha convertido en el escenario de un descarado desfile de privilegios que ofende la realidad económica del Paraguay, con el exsenador Martín Arévalo y su hija, Chiara Arévalo, como algunos de los rostros más visibles de este banquete presupuestario.
Tras haber despreciado inicialmente un cargo en el consejo por considerarlo «poca cosa», Arévalo finalmente se acomodó en una estructura donde hoy percibe la astronómica suma de G. 112 millones al mes. Este monto no solo triplica el salario del presidente Santiago Peña, sino que lo posiciona en la cima de una casta de 92 funcionarios que miran con desdén los ingresos del propio jefe de Estado. La «suerte» familiar no termina ahí, ya que su hija Chiara también ha logrado blindarse con una remuneración que supera los G. 40 millones, consolidando un esquema donde el apellido pesa más que cualquier política de austeridad.
Esta realidad, sacada a la luz tras la publicación de planillas que la binacional intentó mantener bajo llave, confirma que Yacyretá sigue funcionando como una agencia de empleos de lujo para la clase política y sus herederos. Mientras el Ejecutivo pregona un discurso de control de gastos, los datos de Última Hora revelan que solo en bonificaciones extra, la entidad reparte más de 4.300 millones de guaraníes mensuales entre un selecto grupo de privilegiados. El caso de los Arévalo es la prueba fehaciente de que, en la hidroeléctrica, el presupuesto no se utiliza para el desarrollo nacional, sino para garantizar que familias enteras vivan en una burbuja de opulencia financiada por el Estado, lejos de los topes salariales que rigen para el resto de los mortales.
Fuente: 1080 AM



