Mientras miles de aportantes hacen malabares diarios con la esperanza de asegurar su retiro, en el Instituto de Previsión Social el dinero de las jubilaciones pareció cruzar los límites de la vida.
Un contundente informe de la Contraloría General de la República reveló que, solo durante la gestión de Jorge Magno Brítez en 2025, la previsional desembolsó la insólita cifra de G. 58.046 millones a 11.562 personas que ya habían fallecido.
Evitar semejante drenaje no requería una investigación compleja: bastaba con realizar un simple cruce informático de datos con el Registro Civil para cortar el flujo de giros indebidos. Para completar el insólito escenario, el examen técnico detectó además 35 registros con pagos programados hacia el futuro, proyectando acreditaciones hasta el lejano año 2066 por más de G. 31 millones.
Esta grave falla en las alertas del sistema y la falta de actualización de datos, en contravención a la Ley N° 1535/99 y los controles internos, fue catalogada por el órgano fiscalizador como un claro enriquecimiento sin causa. Al cierre del ejercicio, ni un solo guaraní había regresado a las arcas oficiales, golpeando directamente la disponibilidad de fondos que debería proteger el futuro de miles de trabajadores paraguayos.
Fuente: Ñanduti



