Detrás de las fachadas corporativas que prometen innovación, alta tecnología y directorios de estándares internacionales, a veces se esconde una realidad mucho más tradicional y hermética. En el sector tecnológico paraguayo, el caso de Softshop S.A. es el ejemplo más rotundo de cómo miles de millones de guaraníes del presupuesto público terminan concentrados en un solo núcleo familiar. Los documentos oficiales de la firma revelan que la modernidad empresarial de la que presume es, en realidad, un cerrado feudo administrado bajo las órdenes de una misma mesa familiar.
El núcleo de este millonario negocio gira en torno a Juan Bautista Cazenave Cardús. Lejos de contar con capitales dispersos o socios internacionales independientes, este empresario ostenta de forma directa el 87% de las acciones de Softshop S.A. El resto del capital se queda en casa: su esposa, Carmen de la Luz Serrati, maneja un 6%, mientras que sus cuatro hijos se reparten el porcentaje restante. Este control férreo se replica con precisión quirúrgica en todo un ecosistema de empresas satélites alojadas en el céntrico edificio España de Asunción.
En firmas como Horizonte S.R.L. Soluciones Informáticas, Volemos S.R.L. y Macro Soluciones S.A., el patriarca retiene participaciones que oscilan entre el 80% y el 90%. Para completar el círculo, sociedades como Alfama S.A. y Confratelli S.R.L. quedan exclusivamente bajo la titularidad de sus hijos. No hay espacio para agentes externos. El dinero se genera, se gestiona y se distribuye en consanguineidad absoluta, acumulando adjudicaciones estatales que ya superan la impactante cifra de 205.000 millones de guaraníes.
Esta telaraña empresarial, que durante años simuló competir en el mercado, está terminando de blanquear su verdadera naturaleza. Documentos oficiales confirman que Horizonte S.R.L. se encuentra en un proceso formal de fusión por absorción con Softshop S.A. En el pasado, ambas razones sociales solían presentarse de forma paralela a las licitaciones públicas, ofreciendo servicios complementarios y desdibujando las fronteras de la libre competencia. Hoy, la fusión demuestra lo que siempre fue un secreto a voces: eran dos caras de la misma moneda familiar que además diversifica sus ganancias tecnológicas hacia el sector inmobiliario a través de firmas como Bienes Raíces Cielo Azul S.R.L. y La Cimbra S.A.
Si bien el éxito de un holding familiar es un derecho amparado por la libre iniciativa privada, el debate ético y el verdadero riesgo estratégico surgen cuando los sistemas más sensibles del Paraguay dependen de un único apellido. Actualmente, el Banco Nacional de Fomento, el Instituto de Previsión Social y la Administración Nacional de Electricidad funcionan bajo las plataformas informáticas de este grupo. Si una licitación crítica falla, si los servidores se caen o si los datos de salud y finanzas de millones de paraguayos necesitan una auditoría profunda, el Estado no encuentra respuestas en un mercado competitivo y diverso; el único interlocutor válido resulta ser, de principio a fin, la mesa familiar del edificio España.
Fuente: TribunaParaguay



