El ámbito cultural y artístico nacional viste de luto tras confirmarse el fallecimiento del destacado dramaturgo, actor y director de teatro y cine, Don Tito Jara Román, quien falleció por causas naturales a los 92 años de edad. La triste noticia fue comunicada en las últimas horas por su hijo, el periodista Vladimir Jara, provocando muestras de dolor y homenaje entre colegas, gestores culturales y el público en general.
Nacido en Puerto Casado en 1933, Don Tito Jara Román desarrolló una fructífera y trascendental carrera de más de seis décadas que lo posicionó como una de las figuras consagradas e indispensables de las artes escénicas en Paraguay. Formado en la prestigiosa Escuela Municipal de Arte Escénico “Roque Centurión Miranda”, consagró su vida al desarrollo de la interpretación y a la difusión cultural a lo largo y ancho del país.
Su nombre quedó grabado en la historia cultural paraguaya al convertirse en fundador y director del Teatro Experimental Asunceno (TEA) en 1958, considerado el primer elenco teatral independiente del país. El 23 de agosto de aquel año, el grupo debutó con la obra Demanda contra desconocido de Georges Neveux, marcando un hito fundacional que abrió paso a una corriente teatral renovadora, comprometida y crítica, la cual enfrentó embates y censuras durante los años de la dictadura militar de Alfredo Stroessner.
Además de su fecundo legado sobre las tablas, Jara Román dejó una huella indeleble en la cinematografía nacional. Su talento interpretativo lo llevó a formar parte de obras fundamentales del cine paraguayo, abarcando desde producciones históricas clásicas como El trueno entre las hojas, La sangre y la semilla, Cerro Corá y Capanga, hasta producciones icónicas del cine contemporáneo como 7 Cajas, Luna de cigarras y Libertad.
A lo largo de su dilatada trayectoria, se caracterizó por su incansable labor docente e impulsora de nuevos talentos, dictando numerosos talleres y cursillos gratuitos bajo la pedagogía del método Stanislavski para formar a jóvenes actores en el anonimato. Su vigencia en los escenarios se mantuvo hasta sus últimos años, destacándose montajes unipersonales como Todos somos fantasmas en 2018 y reconocimientos institucionales como el tributo en el Festival del Lago Ypacaraí y su participación en el documental Memorias del Teatro Paraguayo impulsado por la Secretaría Nacional de Cultura.
Su esposa, Doña Haydée; sus hijos Héctor, Vladimir, Ruffo y Penélope; sus nietos Iván, Matthias, Vladimir, Abimael, Berenice; y sus bisnietas Alessa e Iara participan de esta dolorosa e irreparable pérdida y ruegan una oración por el descanso eterno de su alma.
CASA DE DUELO: Velatorio San Blas, Avda. Mcal. López 645 y Cap. Urbieta (a dos cuadras de la Avda. Perú).



