Un nuevo hecho de violencia machista vuelve a encender las alarmas sobre la preparación física, psicológica y actitudinal de los agentes policiales en el país, tras la detención de un efectivo involucrado en una grave tentativa de feminicidio en la localidad de Yryvucua.
El agente policial Wilson González fue aprehendido por sus pares e integrantes del Ministerio Público en el distrito de Yryvucua, departamento de San Pedro, luego de haber perpetrado un ataque a balazos contra su pareja sentimental utilizando una pistola de calibre 9 milímetros. De acuerdo con los primeros informes recabados entre allegados y conocidos del agresor, el uniformado habría actuado bajo los efectos de sustancias estupefacientes que consumiría de forma habitual, un factor que agrava la conmoción social y cuestiona directamente los controles internos de la institución policial.
El caso reabre una intensa controversia en la opinión pública respecto a la figura de los denominados «policías express». Esta denominación corresponde a las promociones de agentes egresados bajo programas de formación acelerada impulsados para responder a la creciente demanda de seguridad ciudadana. A diferencia de la formación tradicional de la Academia de Policía —que exige varios años de instrucción integral—, las promociones «express» acortaron drásticamente los periodos de adiestramiento a pocos meses, reduciendo las exigencias de evaluación psicológica, los filtros rigurosos de antecedentes y la preparación en el manejo y porte reglamentario de armas de fuego.
Diversos especialistas en seguridad y derechos humanos han advertido reiteradamente que la urgencia por sumar efectivos a las calles terminó por vulnerar la calidad institucional, permitiendo la incorporación de perfiles no aptos que hoy portan armas letales provistas por el propio Estado. La tentativa de feminicidio protagonizada por González en Yryvucua representa un reflejo trágico de estas falencias sistémicas, donde el consumo de drogas e inestabilidad emocional de un agente pusieron en riesgo directo la vida de una mujer. La Fiscalía ha dispuesto la contención médica y psicológica de la víctima, mientras el agente permanece privado de libertad a la espera de la imputación formal.



