Al Instituto de Previsión Social ya no le alcanza ni para disimular. Sin rodeos y con una honestidad brutal que dejó a todos con la boca abierta durante su exposición ante el Congreso Nacional, el presidente de la previsional, Dr. Isaías Fretes, soltó la frase del año: «Queremos plata, no sabemos de dónde, pero plata». Un sincericidio absoluto que expone, en una sola línea, la desesperada crisis financiera que asfixia al sistema de salud y jubilaciones del país.
Mientras los asegurados hacen filas eternas bajo el sol, faltan remedios básicos y los turnos médicos parecen un premio de lotería, desde el sillón de mando admiten que la caja está vacía y las ideas congeladas. Fretes promete que van a buscar una reingeniería sin endeudar más a la institución ni tocar los fondos de los jubilados, pero la pregunta del millón queda picando en el aire: si no hay magia ni plan claro a la vista, ¿quién va a terminar pagando los platos rotos?


