Las cosas positivas también son noticias. Más aún cuando se trata de un hospital sensible y que convive todavía con un presupuesto que no es acorde al servicio que brinda. Hablamos del Instituto Nacional del Cáncer (Incan), donde prontamente pondrán en funcionamiento líneas telefónicas para marcar citas médicas y donde funcionan con normalidad sus diferentes servicios, gracias al esfuerzo diario de su personal.
Efectivamente, los pacientes oncológicos tendrán un sistema de call center. Esto no debería llamar la atención en la era de la tecnología y la comunicación, pero sí lo es en el Incan que sobrevive aún un tiempo de poca atención presupuestaria para lo complejo de sus servicios.

Hoy bajo la dirección del Dr. Raúl Doria, médico que estuvo 30 años en Estados Unidos, los pacientes, finalmente, tendrán a disposición líneas telefónicas para marcar citas médicas o tratamientos. Otro hecho a destacar es que los servicios de quimioterapia y radioterapia operan sin contratiempos. Esto tampoco debería tener relevancia, pero lo es en una institución que cuenta con equipos que precisan de constante atención técnica por los años de dichas máquinas.
En esa convivencia diaria, es plausible la tarea de la Asociación de Pacientes con Cáncer y Familiares (Apacfa), una organización que trabaja solidariamente en brindar asistencia y ayuda. Otro detalle es la sinergia que hay entre dicha agrupación y la dirección hospitalaria a cargo del doctor Raúl Doria.


