Mientras el discurso sobre la pérdida del poder adquisitivo retumba con fuerza en las manifestaciones de salud, las contradicciones no tardan en salir a la luz. Detrás de las huelgas y las exigencias de supersalarios para el sector público se esconde una realidad salpicada de privilegios, acuerdos políticos y acomodos familiares que esquivan cualquier tipo de concurso de méritos.
El caso de la doctora sindicalista Rossana González expone cómo los contactos políticos del pasado y del presente siguen rindiendo millonarios frutos.
Con un ingreso mensual de 25 millones de guaraníes repartido entre el Ministerio de Salud Pública y el Instituto de Previsión Social, la médica no atiende a un solo paciente desde hace aproximadamente siete años. Pese a figurar en los registros como gineco-obstetra, la realidad en los pasillos es muy distinta: cumple funciones puramente administrativas en el área de Recursos Humanos del Hospital San Pablo, donde se limita a gestionar reposos. Lo más llamativo es su régimen laboral en Salud Pública, donde percibe un salario de 13,3 millones de guaraníes por trabajar únicamente los días viernes.
Las ventajas de esta red de influencias van mucho más allá de la carga horaria y alcanzan a todo el núcleo familiar en la Itaipú Binacional. En su momento, durante el gobierno de Federico Franco, los buenos vínculos de la médica abrieron paso a su entonces marido, Carlos Colmán Huerta, dentro de la entidad hidroeléctrica. Años después, la historia volvió a repetirse: bajo la administración de Mario Abdo Benítez —en alianza con la exsenadora Desirée Masi, cercana a la sindicalista— la suerte tocó directamente a su hija, Allison Di María Colmán González.
Ingresada en julio de 2023 bajo la figura de “aprendiz”, la joven logró acomodarse en la plantilla de la binacional sin la exigencia de un concurso de méritos, bastando únicamente con una directiva superior.
El relato de la austeridad y las penurias económicas familiares termina por desmoronarse en los papeles de la Contraloría: en las declaraciones juradas de la joven consta la reciente compra de un vehículo cero kilómetro del año, demostrando que el costo de vida pesa bastante menos cuando las puertas del Estado y las binacionales se abren de par en par.
Fuente: LaNacionpy



