Mientras los vecinos de Mariano Roque Alonso sortean baches que parecen cráteres y navegan por calles prácticamente intransitables, las cifras oficiales revelan una realidad paralela de tanques llenos y billeteras abiertas. La gestión de la intendenta Carolina Aranda ha destinado, entre 2023 y lo que va de 2026, la imponente suma de casi 8.500 millones de guaraníes exclusivamente a la compra de combustible.
Lo que para cualquier ciudadano es un calvario diario al circular por vías como la calle General Bernardino Caballero, para la administración municipal ha sido un flujo constante de recursos que terminan, curiosamente, en las arcas de una empresa vinculada al entorno de la propia jefa comunal.
El rastro del dinero, documentado por la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas, muestra un crecimiento sostenido en el gasto: desde los 1.769 millones en 2023 hasta una proyección de 2.500 millones para el presente año. Estas adjudicaciones se realizaron bajo un esquema que despierta sospechas, con la firma “Estación Bahía” como única oferente en procesos que parecen diseñados a medida. El vínculo no es solo político, sino comercial, ya que tanto la intendenta como su esposo, el diputado Marcelo Salinas, han declarado nexos con el mismo emblema empresarial.
En medio de este escenario de asfalto inexistente y gastos millonarios en gasoil, el clan familiar busca perpetuarse; el diputado Salinas ya está en campaña para suceder a su esposa y asegurar que la administración de la ciudad no cambie de apellido. Aunque desde la Dirección de Obras intentan justificar el consumo y prometen reparaciones tardías culpando a los «caños rotos», los pobladores sienten que, mientras el combustible fluye sin pausa, el progreso de la ciudad sigue estancado en el barro.
Fuente: Ñanduti
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