Imaginen entrar a un quirófano, ese lugar que debería ser el santuario de la higiene y la seguridad, y encontrarse con una ventana improvisada que rompe todo protocolo. Esa fue solo una de las sorpresas que se llevó el Dr. Isaías Fretes, presidente del IPS, durante una inspección sin previo aviso en la sede de Encarnación. El panorama fue desalentador: infraestructuras que claman por mantenimiento y un sistema que parece sostenerse más por la vocación de los médicos que por la inversión estatal.
Durante su recorrido, Fretes no solo miró paredes y equipos; escuchó cara a cara a los asegurados, quienes no dudaron en abordar al titular para reclamar soluciones ante la falta de insumos y las precarias condiciones de atención. El presidente fue tajante al admitir que lo que vio «no tiene nada de perla» y que detalles tan básicos como el cierre hermético de las salas de cirugía son urgencias que no pueden esperar, pues la protección del paciente debe ser extrema.
A pesar del sabor amargo de la inspección, hubo un punto de luz: el compromiso inquebrantable del personal de blanco. Fretes destacó la devoción de quienes trabajan con lo que tienen para cumplir con su deber. Mientras tanto, la promesa de abastecer el 80% de los medicamentos en las próximas cuatro semanas quedó flotando en el aire como una esperanza para los miles de aportantes de Itapúa que hoy sienten que su salud cuelga de un hilo.
Fuente: Ultima Hora



