VICEMINISTRO DE SALUD FUE DE URGENCIA CON SU ESPOSA EMBARAZADA A HOSPITAL PÚBLICO Y SE DA UN GOLPE CON LA REALIDAD

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El escenario de salud pública en Paraguay suele ser una montaña rusa de carencias, pero el Hospital Materno Infantil San Pablo vivió este domingo un episodio donde la realidad golpeó directamente a la puerta del poder. El Dr. Saúl Recalde, Viceministro de Atención Integral a la Salud, llegó al centro asistencial acompañando a su esposa embarazada para una consulta médica, encontrándose cara a cara con el dilema que cientos de pacientes enfrentan a diario: la falta de espéculos desechables. Lo que para cualquier ciudadano es una penosa rutina de gastos imprevistos, para la autoridad se convirtió en el detonante que movilizó al sistema sanitario de capital, ya que los insumos estaban guardados en el depósito del citado servicio. 

La tensión escaló cuando una médica residente, a pesar de su avanzado estado de embarazo y del cansancio propio de su labor, intentó informar al viceministro sobre el cuadro clínico de su familiar. Lejos de encontrar una respuesta institucional o empática, la profesional habría recibido un trato despectivo, situación que fue desmentida por el viceministro. 

 Al día siguiente, la crisis derivó en una convocatoria por la Dirección General del hospital donde, según testigos, el foco no fue la precariedad del sistema, sino las amenazas directas hacia quienes sostienen el hospital. Para muchos funcionarios del San Pablo resultó paradójico que la indignación de una autoridad sanitaria nazca solo cuando el problema le toca de cerca.

La versión oficial:

 «SALÍ DECEPCIONADO DEL SISTEMA QUE YO MISMO DEBO MANTENER EN ORDEN, DICE VICEMINISTRO»

El Dr. Saúl Recalde, Viceministro de Salud, relató a 4to. poder la angustiante madrugada que vivió como un usuario más del sistema público. Con su esposa embarazada sufriendo una hemorragia en plena ruta, el alto funcionario llegó al Hospital San Pablo de Asunción vestido de civil, buscando la urgencia que el protocolo de «código rojo» exige. Sin embargo, se topó con una realidad que él mismo define como una falla logística y humana inaceptable: la orden de comprar insumos que sí estaban en el depósito y una atención profesional que, según su testimonio, dejó a una paciente crítica a la deriva.

La indignación del Dr. Recalde no nació de su cargo, sino de su conocimiento técnico. Como médico y ecografista, cuestionó con dureza que se obligue a los ciudadanos a comprar espéculos desechables cuando el Ministerio tiene stock disponible, atribuyendo la falta a una gestión deficiente que no previó el feriado. «No se le puede hacer comprar al pueblo algo que el Estado tiene guardado en un depósito porque alguien no gestionó la logística», sentenció el viceministro, subrayando que, aunque él podía costearlo, miles de paraguayos no tienen esa posibilidad. Para Recalde, el problema no es la falta de recursos, sino la desidia administrativa dentro de los hospitales.

El relato se vuelve aún más tenso al describir la atención médica. El viceministro denunció que, pese a contar con un plantel completo de especialistas en guardia, su esposa fue atendida únicamente por una residente de primer año que intentó enviarla a casa en pleno sangrado, ignorando los protocolos de riesgo. Recalde asegura que incluso fue expulsado del consultorio cuando intentó colaborar con información técnica. «Salí decepcionado del sistema que yo mismo debo mantener en orden», confesó con amargura, reafirmando que su reclamo al director no fue para buscar sanciones, sino para exigir que el sistema funcione para todos por igual, sin «vender espejos» ante situaciones de vida o muerte.

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