En una decisión que ha generado un profundo rechazo en la comunidad de Caaguazú, el Director de Policía, Comisario General Jorge Ramón Aquino Aguayo, designó como nuevo jefe de la Comisaría 2da. al Comisario Diosmede Francisco Colmán Vera, un oficial marcado por un historial de corrupción y procesos judiciales. Esta movida institucional es percibida por la ciudadanía como un retroceso en la ética policial, ya que Colmán Vera fue anteriormente imputado y detenido por un millonario desfalco superior a los mil millones de guaraníes en la Cooperativa 8 de Marzo.
Según los antecedentes del caso, el uniformado fue señalado por la fiscalía por la producción de documentos no auténticos, logrando su desvinculación definitiva del proceso solo tras un acuerdo compensatorio en el que habría devuelto apenas una fracción del dinero sustraído.
La designación de Colmán Vera no solo reabre las heridas de un escándalo financiero, sino que desplaza de su cargo al Comisario Principal Victorino Bogado, un oficial cuya gestión era valorada positivamente por los vecinos debido a su honestidad y compromiso con la seguridad local. Este cambio alimenta las sospechas sobre un sistema de «recaudación policial» y tráfico de influencias, donde las comisarías estratégicas parecen ser entregadas como botines a quienes poseen mejores conexiones económicas o vínculos cercanos con la cúpula policial, en lugar de premiar la trayectoria impecable.
Se denuncia que la convivencia en encuentros deportivos y celebraciones privadas entre el nuevo jefe y el Director de Policía habría sido el puente para este ascenso, que contaría además con el presunto conocimiento del Comandante de la Policía, Comisario General Director César Roberto Silguero Lobos.
La crisis institucional en el departamento se agrava con denuncias sobre el manejo arbitrario de los recursos humanos. En los últimos días, diez suboficiales fueron trasladados de manera definitiva mediante hojas de servicio cuestionadas, dejando a la zona con un déficit de uniformados.
Al mismo tiempo, surgen acusaciones sobre un esquema donde el personal operativo podría estar pagando «cánones» a los altos mandos para ausentarse de sus puestos sin perder sus salarios, permitiendo que cientos de efectivos cobren sin prestar servicio efectivo. Mientras la inseguridad acecha, la estructura policial de Caaguazú parece enfocada en un lucro sistemático que castiga al oficial honesto y premia a quienes tienen sus nombres manchados por la corrupción y la falta de transparencia.
Fuente: ABC Digital 


