Los jardines del Palacio de Gobierno se vistieron de gala para conmemorar los 215 años de la gesta libertaria, pero entre el protocolo y el flamear del Pabellón Nacional, hubo silencios que se sintieron más que la propia orquesta. El presidente de la República, Santiago Peña, encabezó el acto con la solemnidad que la fecha amerita, escoltado por el vicepresidente Pedro Alliana y el titular de Diputados, Raúl Latorre. Sin embargo, las miradas no solo se posaron en quienes izaban la bandera, sino en los espacios vacíos que dejaron dos figuras clave del entorno político y afectivo del mandatario.
La ausencia de la Primera Dama, Leticia Ocampos, generó murmullos entre los presentes, siendo inusual su falta en una de las citas más patrióticas del calendario. A este vacío se sumó el del presidente del Congreso, Basilio «Bachi» Núñez, cuyo vacía rompió la foto de unidad de los tres poderes del Estado en una mañana donde, supuestamente, la independencia era el único motivo de reunión.
Aunque el Gabinete Presidencial acompañó en bloque, el ambiente quedó marcado por la incógnita sobre qué asuntos resultaron más urgentes que el homenaje a la patria en su propio corazón administrativo.
Fuente: Ñanduti



