La Corte Suprema de Justicia resolvió, mediante un voto mayoritario, confirmar a Lorenzo Lezcano en su cargo dentro del MinisterioPúblico. El proceso de designación cerró con un tablero de seis votos a favor, dos en contra y una abstención, asegurando la permanencia de un actor clave cuya gestión ha estado bajo la lupa de la opinión pública en los últimos años.
La resolución generó un clima de tensión interna, ya que los argumentos técnicos chocaron frontalmente con los cuestionamientos éticos y operativos que arrastra el fiscal.
El debate en la máxima instancia judicial no fue unánime ni estuvo exento de controversia. El ministro Gustavo Santander lideró la postura disidente al proponer a otro integrante de la terna, fundamentando su rechazo en los antecedentes que vinculan a Lezcano con omisiones críticas en la lucha contra el crimen organizado.
Santander recordó las denuncias presentadas ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados debido a la inacción que permitió la fuga del presunto narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, quien logró escapar de las autoridades paraguayas antes de la ejecución de operativos clave. Esta sombra sobre su foja de servicios fue el eje de una discusión que pone en duda los criterios de idoneidad para cargos de tal relevancia.
A pesar de que el sector crítico subrayó la falta de resultados contundentes en causas de alto perfil y la supuesta protección fáctica que habría beneficiado a estructuras criminales, la mayoría de los ministros optó por la continuidad. Esta ratificación ocurre en un contexto donde la transparencia del Ministerio Público es exigida por organismos internacionales y la ciudadanía local, especialmente tras los escándalos de corrupción que han sacudido al país.
Con esta confirmación, Lezcano recupera la estabilidad en su función, pero lo hace bajo una mirada vigilante que cuestiona si este respaldo institucional es un voto de confianza a su labor o una señal de estancamiento en la depuración del sistema de justicia penal.
Fuente: Ñandutí /ABC Digital



