Se cumplen dos meses del secuestro de Almir de Brum, ocurrido en Curuguaty. La familia no recibió ninguna comunicación ni prueba de vida, lo que aumenta la angustia y la incertidumbre.
El joven fue interceptado por hombres armados mientras trabajaba en su chacra. Los atacantes lo llevaron con rumbo desconocido, y desde ese momento no se tienen pistas concretas sobre su paradero.
Las sospechas apuntan a una célula del Ejército del Pueblo Paraguayo, que habría operado recientemente en la zona. Un mes antes ya se registró un intento de secuestro con uso de explosivos en el mismo lugar.
La búsqueda se complica por la geografía del área, especialmente en la reserva Morombí, un extenso territorio con cultivos y miles de hectáreas de bosque, que funciona como un laberinto difícil de rastrear.
La familia, conformada por sus padres, esposa y dos hijas, vive una desesperación creciente. Piden a los captores una señal de vida para iniciar cualquier negociación, mientras el silencio prolongado mantiene en tensión a toda la comunidad.
Fuente: Última hora



