La formación académica del vicepresidente Pedro Alliana y su círculo (esposa y el titular de la EBY) fue el tema analizado por el abogado y analista Jorge Rolón Luna. El jurista puso bajo la lupa la carrera de «Relaciones Internacionales», dictada en la ciudad de Pilar, cuestionando no solo la salida laboral real de esta especialidad en el contexto paraguayo, sino la idoneidad intelectual de sus egresados más prominentes.
Rolón Luna señala una llamativa coincidencia: la aparente devoción de todo el «clan Alliana» por esta disciplina académica, a pesar de que el vicepresidente no posee antecedentes públicos como disertante, autor de artículos o experto en geopolítica.
La crítica apunta a la falta de evidencias sobre inquietudes intelectuales en el segundo del Ejecutivo, calificándolo irónicamente como «lo menos intelectual que existe en el país».
Las interrogantes planteadas por el abogado también alcanzan al cuerpo docente de esta carrera no tradicional en la capital de Ñeembucú, sugiriendo la necesidad de una rendición de cuentas sobre la calidad educativa y el propósito real de estos títulos. ¿Se trata de una genuina formación profesional o de una estructura diseñada para legitimar perfiles políticos?
El debate queda abierto mientras la ciudadanía exige mayor transparencia sobre la formación de quienes ocupan los cargos más altos del Estado.
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