En el barrio Villa Aurelia de Asunción existe un rincón donde la memoria histórica se vuelve asfalto. Allí, la calle Mayor José Duarte nace en la vía Doctor Félix Paiva (la primera paralela al oeste de la avenida Eusebio Ayala) y avanza hacia el norte hasta la calle Doctor Facundo Machaín, antigua Cerro Corá, flanqueada al oeste por la arteria Mayor Aquiles Ayala, al este por Mecánicos de Aviación y corriendo a cuatro cuadras de la avenida Madame Lynch.

Pero detrás de ese cartel de trazado urbano se esconde la trágica y heroica leyenda de un hombre del que la historia lo perdió casi todo, excepto su bravura en el campo de batalla.
No hay registros sobre los padres del mayor José Duarte, ni de su infancia, sus estudios, su esposa o sus hijos. Esas páginas de su vida desaparecieron para siempre en las llamas del 5 de enero de 1869, cuando las tropas aliadas ocuparon Asunción. En medio del saqueo desenfrenado a la ciudad devastada, los invasores brasileros hicieron una pira frente a la Catedral metropolitana quemando los valiosos archivos de la Nación simplemente para alumbrar la noche mientras despojaban las casas.

A pesar de ese fuego que intentó borrar su huella, se sabe que Duarte fue un vecino oriundo de Caapucú y que formó parte de la camada de jóvenes asuncenos reclutados para la contienda de la Guerra contra la Triple Alianza. De manos del legendario general José Eduvigis Díaz heredó el mando de una de las unidades más icónicas del ejército: el temible Batallón Cuarenta.
En sus páginas de Memorias y Reminiscencias históricas sobre la Guerra del Paraguay, el coronel Juan Crisóstomo Centurión dejó constancia del temple inquebrantable de este jefe militar, quien participó en casi todas las acciones cruciales del conflicto. Duarte lucía con orgullo en el pecho la Cruz de Corrales, una distinción labrada a buril y decretada por el mariscal Francisco Solano López con fecha 13 de febrero de 1866, entregada en Paso de Patria a los valientes combatientes de la jornada del 31 de enero de 1866.
El destino final del Mayor José Duarte y sus hombres quedó sellado el 11 de diciembre de 1868 durante el infierno de la batalla de Avay. Aquel día, el Batallón Cuarenta entero hizo prodigios de valor hasta ser completamente aniquilado. Su comandante cayó heroicamente en el choque combatiendo con coraje a toda prueba y fue evacuado gravemente herido, falleciendo esa misma jornada en el hospital de sangre.
Hoy, a través de la investigación de la señora Evanhy de Gallegos dentro de la serie Historia de mis Calles, Asunción inmortaliza el nombre de aquel oficial al que la hoguera de 1869 no pudo arrebatarle su gloria eterna.

Fuente: AsuncionMuni


