El constante incremento en el precio de los carburantes ha desencadenado una severa crisis en el rubro gasolinero, provocando la quiebra y el cierre definitivo de cerca de 300 estaciones de servicio tras encadenar su quinto aumento consecutivo.
Esta dinámica económica obliga a los propietarios a inyectar un volumen cada vez mayor de capital operativo para sostener negocios que, paradójicamente, registran un volumen de ventas en caída libre.
Víctor Yambay, presidente de la Asociación de Propietarios y Operadores de Estaciones de Servicios y Afines, encendió las alarmas sobre la insostenibilidad del modelo actual: «Hay casi 300 estaciones fundidas y cerradas porque cada suba significa que tenés que meterle más capital operativo a tu negocio para vender menos cada vez», explicó.
La falta de respuesta institucional y la ausencia de estrategias conjuntas para mitigar el impacto financiero aumentan la incertidumbre en el sector privado, desde donde reclaman la urgente apertura de mesas de trabajo y la formulación de un plan de contingencia integral. «Yo no veo que como sector y Gobierno nos estemos sentando a ver qué medidas tomar; si cinco subas no llaman la atención todavía de nadie y no tenemos un plan de contingencia o un plan de acción, es realmente preocupante», sentenció el titular del gremio.
Fuente: ABCDigital


