La noticia que surgió hoy en el Poder Judicial rebotó con fuerza en los pasillos del Senado: un Tribunal de Apelación ratificó hoy la condena de 13 años de cárcel para el senador con permiso Erico Galeano por lavado de dinero y asociación criminal. Tras meses de idas y vueltas, la justicia paraguaya finalmente dejó en firme una sentencia que marca un antes y un después en la lucha contra la narcopolítica, confirmando que los vínculos con el esquema de «A Ultranza PY» no eran simples sospechas, sino realidades probadas.
Ante este escenario, el senador liberal Eduardo Nakayama no tardó en exigir que la pérdida de investidura de Galeano sea inmediata. Para el legislador, es inadmisible que un «narco-senador» con una condena de tal magnitud siga gozando de un «permiso» o, peor aún, se mantenga bajo el manto de protección de las cúpulas de poder.
El mensaje es claro: el Congreso no puede ser un refugio para sentenciados, y la permanencia de Galeano en el cuerpo legislativo representa un insulto a la ciudadanía que espera instituciones limpias.



