Mientras los pasillos del Instituto de Previsión Social resuenan con las quejas de pacientes que no encuentran ni un suero, una nueva denuncia de corrupción sacude los cimientos de la previsional. El propio presidente de la institución, el Dr. Isaías Fretes, reveló un hallazgo que roza el absurdo: la compra masiva de insumos médicos que, por pura falta de planificación o exceso de «astucia» administrativa, están condenados a vencerse antes de ser utilizados.
El foco del escándalo se centra en la adquisición de bolsas pediátricas de ostomía. A través de una licitación que parece diseñada a espaldas de la realidad, se previó el suministro de estos materiales por un periodo de siete años. Sin embargo, hay un pequeño pero catastrófico detalle: las bolsas tienen una fecha de caducidad mucho más próxima, lo que significa que miles de ellas se «pudrirán» en los depósitos mientras los asegurados siguen esperando soluciones básicas.
Esta denuncia surge en un momento crítico, donde la falta de medicamentos esenciales y las listas de espera interminables —con más de 7.000 pacientes aguardando solo en el área de endocrinología— tienen a la ciudadanía al límite de la paciencia. La situación expone una gestión que, en años anteriores, habría priorizado contratos millonarios y adjudicaciones dudosas por encima de las necesidades reales de los niños y adultos que dependen del sistema.
Con un tono firme y sin vueltas, Fretes calificó el panorama como una herencia desastrosa de desidia y falta de control. Mientras el IPS intenta apagar incendios con maratones de consultas para reducir las esperas, este nuevo caso de insumos con destino al basurero deja en claro que el problema no es solo la falta de dinero, sino la forma en que se desperdicia el esfuerzo de cada aportante.
Y la pregunta qué surge: ¿Para cuándo la denuncia fiscal?
Fuente: ABC Digital



