Imagínese tener una imponente colección de casi mil casas, edificios y estancias, pero que en lugar de generarle una fortuna, le representen pérdidas millonarias o queden en manos de extraños sin pagar un solo guaraní. Eso es exactamente lo que ocurre en el Instituto de Previsión Social. La alerta, que se encendió inicialmente en 2023 bajo la gestión del entonces consejero Carlos Pereira tras ordenar una auditoría interna de control, ha destapado una alarmante caja de sorpresas sobre el millonario patrimonio inmobiliario de la previsional.
Los hallazgos del informe revelan un panorama desolador que compromete los fondos de los jubilados y aportantes: contratos de alquiler con insólitos «años de gracia» de hasta 24 meses que permiten explotar tierras de altísimo valor de forma gratuita, valiosos terrenos ocupados irregularmente, edificios históricos completamente abandonados y tasaciones desactualizadas que ocultan el verdadero valor de mercado de los bienes.
La dimensión del problema es tan grande que el Poder Ejecutivo y las nuevas autoridades del IPS acaban de poner en marcha una fiscalización integral sobre cerca de 900 inmuebles en todo el país. La sospecha de los auditores es contundente: la institución sufre una fuga masiva de rentabilidad. Según estimaciones oficiales preliminares, si el IPS debería estar percibiendo diez monedas por el arrendamiento de sus tierras, en la práctica apenas ingresan dos.
Casos emblemáticos saltan a la luz pública evidenciando el descontrol, como el predio de Isla de Francia en Asunción, compuesto por 17 lotes con un valor contable de poco más de 10.000 millones de guaraníes, pero cuyo potencial real en el mercado urbanístico rondaría los 50 millones de dólares; un espacio que hoy padece de morosidad y ocupaciones precarias.
Asimismo, en el Chaco paraguayo se estima que unas 190.000 hectáreas de la previsional fueron cedidas bajo cánones irrisorios, aceptando meras mejoras de pastura como pago. Con un patrimonio en reserva que roza los dos billones de guaraníes en bienes raíces, el gran desafío actual de las autoridades consiste en ordenar la casa, frenar las avivadas de los inquilinos y lograr que los inmuebles rindan los frutos que legítimamente les pertenecen a los trabajadores paraguayos.
Fuente: Radio 1080 AM / Ultima Hora


