El paso del exsenador Hernán Rivas por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados no solo dejó tras de sí una condena por la producción y uso de documentos públicos de contenido falso tras confirmarse la irregularidad de su título, sino también una costosa estructura de nepotismo que permanece intacta dentro del organismo extrapoder.
Pese a los procesos judiciales contra el exparlamentario, el denominado «Clan Rivas» logró atornillarse en la institución mediante cargos privilegiados y sueldos millonarios que absorben del erario público más de G. 755 millones al año.
El esquema montado por Rivas beneficia directamente a cuatro parientes cercanos, ubicados en puestos administrativos con remuneraciones mensuales que van desde los G. 12 millones hasta alcanzar picos brutales de G. 24 millones. Entre los integrantes figuran sus cuñados Andrea Jazmín Escobar Franco y Juan Arnaldo Escobar Franco, sumados a sus primos Óscar Javier Lezcano Román y José Enrique Lezcano Román. Estos funcionarios aseguraron un piso salarial que supera ampliamente el ingreso promedio en el sector público, garantizando que absolutamente nadie dentro del entorno familiar gane por debajo de los 12 millones de guaraníes.
Esta estructura no solo evidencia cómo las instituciones encargadas de velar por la justicia han sido utilizadas como feudos de colocación laboral, sino que representa un sangrado continuo para los recursos del Estado paraguayo. Mientras Rivas enfrenta las consecuencias penales de sus actos, la nómina de salarios del JEM confirma que los privilegios concedidos a su parentela siguen vigentes y financiados íntegramente con los impuestos de la ciudadanía.
Fuente: Ñanduti


