Cruzar la frontera entre Paraguay y Brasil puede exigir mucha paciencia, pero lo que intentó hacer un conductor paraguayo en el Puente Internacional de la Amistad requirió, además, una preocupante «creatividad». Durante un control de rutina en la aduana de Foz de Yguazú, agentes de la Receita Federal descubrieron un cargamento clandestino que iba mucho más allá de las típicas mercaderías de contrabando: el paragolpes delantero de su auto estaba relleno con 799 ampollas de Tirzepatida, un codiciado fármaco utilizado para la pérdida de peso.
El ingenioso escondite resultó un fracaso absoluto. Tras desarmar la parte frontal del vehículo, las autoridades brasileñas se toparon con una fortuna sobre ruedas, ya que la carga ilegal fue valuada en unos 330.000 reales, lo que equivale a casi 400 millones de guaraníes. Como era de esperarse, el viaje del paraguayo terminó abruptamente y fue trasladado de inmediato a la sede de la Policía Federal de Brasil en calidad de detenido.
Este curioso episodio es solo el reflejo de una fiebre millonaria que tiene en alerta roja a las autoridades fronterizas. El tráfico ilegal de medicamentos para adelgazar no para de crecer en la región y se estima que este oscuro negocio ya movilizó más de 2.000 millones de reales en lo que va del año. En la desesperación por burlar los controles, los contrabandistas han convertido cualquier rincón en un depósito potencial: las dosis se han encontrado adheridas a los cuerpos de los pasajeros, mimetizadas dentro de envases de comida, en los conductos del aire acondicionado y hasta flotando en los tanques de combustible. Sin embargo, más allá del ingenio delictivo, las autoridades advierten sobre el enorme riesgo que corren los consumidores, ya que estas ampollas circulan sin ningún tipo de control sanitario y perdiendo por completo la cadena de frío indispensable para su efectividad.
Fuente: ABC Digital



