Durante la celebración de la Ascensión del Señor en la Basílica Santuario Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, el obispo monseñor Ricardo Valenzuela dedicó el eje central de su homilía dominical a reflexionar sobre el impacto social, ético y humano de la inteligencia artificial y el avance desmedido de las nuevas tecnologías. Inspirado en el mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el líder religioso hizo un enérgico llamado a la ciudadanía para preservar las voces y los rostros humanos en un entorno digital que amenaza con deshumanizar las interacciones cotidianas.
Con la premisa de que el aparato no puede reemplazar al ser humano, Valenzuela manifestó su profunda preocupación por el riesgo de que los dispositivos y las pantallas sustituyan experiencias esenciales como la conversación directa, el mirarse a los ojos y los vínculos afectivos reales. En sus propias palabras, el prelado enfatizó que el amor exige presencia, reivindicando la necesidad de escuchar y ver al prójimo en lugar de sostener relaciones basadas puramente en la virtualidad. Asimismo, alertó sobre los sistemas diseñados para simular conversaciones humanas, advirtiendo que este tipo de tecnologías pueden propiciar dependencias emocionales ficticias y debilitar la capacidad de construir lazos auténticos.
Finalmente, el obispo de Caacupé puso el foco en el peligro de que la sociedad se convierta en un conglomerado de consumidores pasivos de contenidos automatizados, lo cual perjudica severamente el pensamiento crítico, la creatividad y el discernimiento individual. Valenzuela concluyó señalando el riesgo monopólico que representa el hecho de que un reducido grupo de corporaciones tecnológicas acumule el control absoluto de la información, adquiriendo el poder de moldear e influir directamente en la interpretación que la ciudadanía hace de la realidad.
Fuente: Ultima Hora



