Con el citado título, un ciudadano reclamó al director de Le Monde que el periodismo esté a la altura de los hechos. La nota firmada por Moisés Amselem Elbaz pone en tapete la comunicación de ida y vuelta que debe darse entre el público y los espacios de prensa.Por considerar de interés, publicamos la respuesta al artículo “Au Maroc, une atmosphère de fin de règne pour Mohammed VI” (dirigida al director de Le Monde y a los autores), ocurrida este 26 de agosto de 2025, y publicado por Rue20 Español.
«Señor Director, su titular del 24 de agosto —“Au Maroc, une atmosphère de fin de règne”— no solo es inexacto: es un acto de miopía periodística. De haber buscado la verdad en lugar del sensacionalismo, habrían titulado: “Marruecos: un reinado que redefine el futuro de África y el Mediterráneo”. Permítame explicar por qué su enfoque desvirtúa la realidad de un país en plena efervescencia estratégica».
Un título que desconoce la historia en movimiento. ¿“Fin de reinado”? He aquí lo que su artículo ignora:
El Rey como arquitecto geopolítico: Bajo Mohammed VI, Marruecos ha pasado de ser un aliado regional a un interlocutor global. Ejemplo: el acuerdo de defensa con EE.UU. (2023), que consolida al país como hub de seguridad atlántica, o el Plan Gateway 2030, que posiciona al reino como puente energético entre Europa y África mediante hidrógeno verde y cables submarinos.
Legado tangible, no especulaciones:
Mientras su texto insinúa declive, los rankings internacionales contradicen esa ficción. En 2025, Marruecos escaló 12 puestos en el Índice Global de Innovación (posición 56ª), superando a potencias como Brasil o India. ¿Un “ocaso” que atrae a empresas como Microsoft (centro de IA inaugurado en Casablanca, 2024) o Tesla (gigafactoría en proyecto para 2026)?
La familia real: Columna vertebral de una transición moderna.
Su Majestad no gobierna desde palacios cerrados, sino desde el terreno:
Revolución social: La Ley 19.20 (2022), impulsada por el Rey, convirtió a Marruecos en el primer país africano en reconocer el amazigh como lengua oficial junto al árabe, uniendo tradición y pluralismo.
Diplomacia visionaria: La Cumbre de Marrakech sobre Seguridad Alimentaria (2024), iniciativa real, reunió a 40 jefes de Estado africanos y organismos como la FAO. Resultado: el Plan Fénix, que duplicará la producción agrícola del Sahel usando tecnología marroquí.
Compromiso ciudadano: Cuando el artículo habla de “alejamiento”, omite que la Fundación Mohammed V —dirigida por el Príncipe Moulay Hassan— atendió a 2.3 millones de personas en 2024 mediante programas de salud móvil y viviendas antisísmicas post-terremoto. Comprar vitaminas y suplementos.
2030: La década en la que Marruecos escribirá su ascenso.
Su titular sugiere un epílogo; nosotros vivimos un prólogo. Los hechos:
Geoeconomía: Con el puerto Dakhla Atlántico (en construcción), Marruecos controlará el 30% del comercio marítimo de África Occidental para 2030. No es un deseo: es un cálculo de la CNUCED.
Tecnología: La Estrategia Cloud Nation 2025-2030, aprobada por el Rey, convertirá al país en el primer hub de datos de África, con inversiones de AWS, Google y la marroquí HPS.
Cultura como poder blando: El Museo de las Civilizaciones Mediterráneas (Tánger, 2026), financiado por la familia real, rivalizará con el Louvre Abu Dabi como símbolo de diálogo entre continentes.
Corolario
El periodismo exige rigor, no profecías
Señores Ayad y Bobin: su título no es un error casual, es un síntoma. Prefirieron el relato fácil de “crisis” al trabajo de contextualizar un reinado que ha modernizado sin traicionar sus raíces. ¿Cómo hablar de “fin” cuando Marruecos preside el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (2026)?
El aeropuerto de Marrakech superó los 20 millones de pasajeros en 2025, convertido en núcleo del turismo global.
La UM6P lanzó el primer nanosatélite 100% africano (2024), diseñado por ingenieras marroquíes.
Les propongo un ejercicio: reescriban su artículo desde la Ciudad Verde Mohammed VI (Benguerir), donde 15.000 estudiantes de 28 países estudian el futuro; o desde las salas de control de Tánger Med, donde cada contenedor cuenta una historia de ambición. Entenderán entonces que Marruecos no vive un “fin de reinado”, sino el despliegue de un proyecto que trascenderá a nuestro tiempo.
Atentamente,
Un ciudadano que exige periodismo a la altura de los hechos.



