Lo que empezó como un rumor detectado por aficionados a la aviación en las redes sociales terminó por convertirse en una certeza oficial que hoy genera debate. La Fuerza Aérea Paraguaya (FAP) confirmó públicamente que el avión presidencial, un Cessna 680 Citation Sovereign donado por Taiwán, fue utilizado para trasladar a la primera dama, Leticia Ocampos, junto a varios de sus familiares directos a la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
El vuelo de la polémica se desarrolló durante el reciente fin de semana largo, partiendo el pasado jueves y retornando el domingo. La alerta se encendió cuando observadores aeronáuticos fotografiaron y reportaron el aterrizaje de la aeronave oficial con sus característicos colores blanco, rojo y azul en el Aeroparque Jorge Newbery de la capital argentina. Ante las versiones que apuntaban a que los hijos del mandatario Santiago Peña y sus respectivas parejas habrían aprovechado los días feriados para un viaje de ocio, las explicaciones oficiales no tardaron en llegar.
El propio comandante de la FAP, el general del Aire Julio Rubén Fullaondo Céspedes, salió al paso de los cuestionamientos aclarando que la comitiva estuvo integrada por un total de ocho pasajeros y tres tripulantes militares. Según defendió el jefe militar, el traslado se realizó bajo el amparo de la legalidad institucional, tras recibir un pedido formal y por escrito emitido desde el Poder Ejecutivo para cumplir con una «actividad oficial» de la primera dama.
Al ser consultado sobre la llamativa inclusión de los parientes del entorno presidencial en el manifiesto de vuelo, Fullaondo justificó la comitiva explicando que el reglamento interno del Grupo de Transporte Aéreo Presidencial faculta explícitamente a la unidad militar a coordinar y autorizar el traslado no solo del presidente y el vicepresidente de la República, sino también de sus familiares más directos, cerrando así el capítulo de la autorización legal, pero dejando abierta la discusión en la opinión pública.
Fuente: ABC Digital




