Causó conmoción y sorpresa el crítico estado de salud y la vulnerabilidad jurídica en la que se encontraba Beate Holtker, la empresaria octogenaria detrás del éxito de Frutika y el Grupo Kress.
Según las recientes denuncias que circulan en redes y medios judiciales, la fundadora fue hallada en su propia residencia con un cuadro severo de deshidratación, un hecho que disparó las alarmas sobre el trato recibido en su entorno más cercano.
Su hija, Cristina Kress, quien ya ejerce como curadora provisional, ha tomado acciones legales contundentes ante lo que describe como una toma hostil de la vivienda familiar y el desvío irregular de sumas millonarias bajo la fachada de honorarios profesionales.
La justicia paraguaya ha comenzado a mover sus piezas en este complejo tablero que mezcla el poder empresarial con crudos conflictos familiares. El pasado 27 de marzo, se confirmó la imputación por presunta coacción contra cuatro personas vinculadas a la firma de seguridad SEVIPAR y una abogada del círculo de confianza que rodeaba a la empresaria.
El caso pone bajo la lupa no solo el control del imperio cítrico, sino también la eficacia de nuestras leyes para proteger a los adultos mayores frente al abuso patrimonial.
¿Es este un caso de desprotección sistémica o una disputa por el control de uno de los grupos económicos más importantes del país? La intervención judicial será clave para determinar responsabilidades en lo que ya se perfila como uno de los escándalos corporativos y humanos más impactantes.
Nota de La Red


