El Frente Polisario ha vuelto a situarse en el centro del debate internacional tras la reciente carta enviada al Congreso de Estados Unidos por el congresista republicano Joe Wilson, respaldada por el demócrata Jimmy Panetta, en la que solicitan formalmente que el Frente Polisario sea incluido en la lista de organizaciones terroristas extranjeras.
Esta petición se fundamenta en presuntas conexiones del grupo con actores considerados amenazas para la seguridad de Estados Unidos y el norte de África, como Irán y sus aliados —incluido Hezbolá—, así como Rusia.
A través de una publicación en X, Wilson aseguró que el Frente Polisario está siendo instrumentalizado como parte de la estrategia iraní para expandir su influencia en África, facilitando a Teherán el establecimiento de una presencia en el continente y contribuyendo a la desestabilización de Marruecos, uno de los principales aliados de Washington, durante 248 años.
Este paso surge en un contexto geopolítico particularmente sensible, en el que la inacción frente a estas amenazas podría comprometer la estabilidad regional, sobre todo en Marruecos, un país fundamental en la lucha antiterrorista. Por ello, la posible inclusión del Frente Polisario en la lista de organizaciones terroristas sobrepasa lo meramente político y responde a una necesidad de protección de la seguridad global, acorde con el derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas.



