Un escándalo universitario sacude a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción. La filtración masiva de conversaciones de WhatsApp dejó al descubierto un presunto esquema de tráfico de influencias para alterar calificaciones, favorecer a estudiantes alineados al oficialismo y castigar a quienes no comulgan con su sector.
El escándalo salpica directamente a Alejandro “Tratito” Ovelar, hijo del conocido senador cartista Silvio “Trato Apu’a” Ovelar, a quien sus propios compañeros señalan de operar en los pasillos académicos con las mismas prácticas de una seccional partidaria.
Las capturas de pantalla que circulan masivamente exponen cómo los dirigentes y delegados estudiantiles gestionaban ante los profesores listas de hasta diez alumnos aplazados para pedir «ayuda» con sus calificaciones. En uno de los mensajes atribuidos a «Tratito» Ovelar, se lee la súplica a un docente para salvar a dos compañeros de su grupo, argumentando que sería un «golpe visual demasiado fuerte» para su bancada si terminaban recursando la materia. La trama roza a importantes figuras del ámbito judicial que ejercen la docencia en la institución, entre ellos exministros de la Corte Suprema, defensores públicos y magistrados, a quienes en las charlas se clasifica según su predisposición a «conversar» el cambio de las notas.
Incluso se menciona en las conversaciones al exmiembro del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, Jorge Bogarín, designado como significativamente corrupto por el Gobierno de Estados Unidos.
Ante la gravedad de los hechos, el Centro de Estudiantes de Derecho (CEDUNA) convocó a una asamblea extraordinaria en la que se resolvió judicializar el caso. La dirigencia estudiantil anunció que presentará denuncias formales ante la Comisión Directiva de la Facultad, el Tribunal Superior de Justicia Electoral —debido al impacto en los comicios universitarios en puerta— y el propio Ministerio Público para que se abra una investigación penal. Por su parte, la delegada Alexia Flores, también salpicada en las capturas, salió al paso alegando que su teléfono fue vulnerado y que las conversaciones fueron adulteradas en el marco de una campaña sucia electoral.
Mientras tanto, ni las autoridades del decanato ni el propio Alejandro Ovelar han dado una respuesta clara para frenar el indignado reclamo de un alumnado que exige transparentar las aulas de la principal casa de estudios del país.




