Si cada vez que sale a la calle mira tres veces a los lados, guarda el celular en el lugar más recóndito de la cartera y le reza a todos los santos antes de subir al colectivo, le tenemos noticias de última hora: según las máximas autoridades de la seguridad nacional, todo podría ser producto de su desbordada imaginación.
El ministro del Interior, Enrique Riera, salió con el pecho inflado a defender con uñas y dientes el crecimiento de la Policía. Sacó a relucir patrulleras nuevas, más uniformados en las avenidas y un despliegue operativo que, en los papeles, nos pondría al nivel de cualquier potencia de primer mundo. Sin embargo, cuando la prensa le preguntó por qué la gente sigue caminando con el corazón en la boca y el miedo a la vuelta de la esquina, el ministro sacó de la manga un argumento casi filosófico: la percepción de inseguridad es algo «subjetivo».
En cristiano, mientras usted siente que cualquier moto que frena cerca es un asalto inminente o que los «chespi» tomaron el barrio, para el Gobierno los números fríos dicen que las cosas van viento en popa. Con un optimismo envidiable, las autoridades sugieren que las estadísticas respaldan su gestión y que esa pesadez en el estómago que siente la ciudadanía es solo un sentimiento exagerado. Así que la próxima vez que escuche un frenazo sospechoso, ya sabe: respire hondo, no sea perseguido y recuerde que, según el Ministerio, el peligro está principalmente en su cabeza.
Fuente: ABCDigital



