Parece que en la residencia presidencial Mburuvicha Róga el dinero no solo habla, sino que también sabe caminar y esconderse muy bien. Resulta que apenas el presidente Santiago Peña armó sus maletas y salió de viaje el pasado sábado, se encendieron las alarmas por una supuesta nueva y misteriosa desaparición de plata en un sector del recinto que ya tiene bastante historial.
El mismísimo comandante del Regimiento Escolta Presidencial, Julio Sosa Flor, junto al jefe de inteligencia de la unidad, se pusieron las botas de detectives para averiguar qué fue lo que pasó. Y la cosa no es jugando, porque las pesquisas preliminares salpican a nada menos que tres anillos de seguridad y tienen bajo la lupa a unos 80 efectivos militares. ¿Habrá sido un truco de magia o una jugada de manos rápidas dentro del perímetro más custodiado del país?
Lo más gracioso de este enredo es que llueve sobre mojado. Todo este alboroto desempolva inevitablemente el recordado escándalo de los “sobres del poder” surgido el año pasado, cuando la excoordinadora de la residencia, Luz Maribel Candado Romero, rompió el silencio tras ser despedida. En aquel momento, la señora Candado denunció que fue acusada sin pruebas de la pérdida de una millonaria suma y destapó la existencia de fajos de dólares, sobres y bolsas de efectivo manejados tras bambalinas en la casa presidencial, una versión que el propio Ejecutivo tuvo que salir a calificar como un «relato torcido».
Hoy la historia parece repetirse entre los mismos pasillos y con el mismo libreto sospechoso. Mientras los jefes militares intentan descifrar por cuál de los tres anillos de seguridad se escurrieron los billetes, la ciudadanía se pregunta si Mburuvicha Róga es una residencia oficial o el escenario de una comedia de enredos donde los billetes desaparecen apenas se apagan las luces.
Fuente: ABCDigital/ MRehnfeldt


