Hay que reconocer que en la tierra de la creatividad criminal, la audacia no tiene techo. Dos hombres y una mujer creyeron haber encontrado el negocio del siglo cuando intentaron cerrar la compra a gran escala de nada menos que 100.000 litros de combustible.

¿El pequeño detalle? Pretendían abonar la millonaria transacción con un cheque tan falso como billete de tres mil, parte de un botín de cheques robados valuado en unos 350.000 dólares.
La inverosímil historia comenzó hace un mes en el mismísimo microcentro de Asunción. Un empresario, relajado mientras cenaba en familia en un restaurante, sufrió la visita no ilustre de los «tortoleros». Los ladrones reventaron la ventanilla de su auto y se llevaron unos maletines que contenían efectivo y una jugosa chequera con hojas firmadas. Obviamente, la víctima hizo la denuncia de inmediato y el banco anuló los valores en un abrir y cerrar de ojos, dejando los papeles convertidos en meros souvenirs.
Pero la banda de espabilados pensó que las distribuidoras privadas de combustible no se darían cuenta. Su flamante plan estratégico consistía en «pagar» el cargamento, desviar los tanques hacia un depósito clandestino preparado para el acopio ilegal y luego revender el gasoil al pormenor en el mercado negro, bien baratito para hacer caja rápida.
Lamentablemente para los soñadores del hidrocarburo, las alertas financieras se encendieron a tiempo. Agentes del Departamento de Lucha contra el Crimen Organizado de la Policia Nacional, bajo la batuta del comisario principal Luis López, armaron un sigiloso operativo de seguimiento. Justo en el instante en que los sospechosos pactaban el encuentro presencial en plena vía pública con los supuestos proveedores para entregar el papel de la ilusión, cayeron las patrullas e interrumpieron la «negociación».
El saldo del procedimiento dejó a los tres pretendientes del éxito comercial con las esposas puestas. En el sitio se incautaron tres vehículos, entre ellos una camioneta Ford Ranger (uno alquilado y otro registrado a nombre de una persona vinculada al tráfico de drogas), armas de fuego semiautomáticas, dinero en efectivo, las hojas de cheques anuladas y cinco teléfonos celulares que pasarán por el peritaje técnico. Para rematar la faena, la Policía y el Ministerio Público montaron guardia en el galpón ilegal donde planeaban almacenar el combustible para evitar que la «pyme» clandestina vuelva a abrir.



