Gustavo Leite, actual embajador de Paraguay en Estados Unidos, confirmó que ya tiene fecha para dejar la diplomacia en Washington y regresar a su banca en la Cámara de Senadores.
Si todo marcha según lo planeado, el próximo 22 de julio volverá a ocupar su curul en el Congreso de forma oficial. Su paso por la capital estadounidense fue llamativamente breve. Tras obtener el acuerdo constitucional a mediados de 2025 y presentar sus credenciales ante el presidente de ese país, Donald Trump, en septiembre, Leite no llegó a cumplir ni un solo año en sus funciones diplomáticas. La tormenta que precipitó su salida comenzó a gestarse en marzo, mes en el que comunicó al presidente Santiago Peña su deseo de dar un paso al costado para volver a la arena legislativa nacional.
Detrás de este inesperado relevo se esconde un fuerte cortocircuito interno dentro del oficialismo cartista. Todo estalló cuando Leite lanzó una polémica frase que salpicó de lleno al Ejecutivo al asegurar que en la actual gestión se sentía «olor a coima», comparándola con el periodo de gobierno de Horacio Cartes, donde según él no existían esas prácticas. Sus duras críticas hacia el entonces ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, obligaron al canciller Rubén Ramírez Lezcano a llamarlo a un severo «tirón de orejas» institucional por extralimitarse en sus funciones diplomáticas, lo que terminó de desgastar su permanencia en el cargo de confianza.
El regreso de Leite a la Cámara Alta provocará un efecto dominó que resolverá, de paso, una fuerte controversia jurídica en el Congreso. Con su retorno, deberá dejar su banca el senador suplente Carlos Liseras, cuya incorporación al Senado venía siendo duramente criticada y tildada de inconstitucional por diversos analistas debido a que mantenía un permiso especial en la Comisión Nacional de Juegos de Azar (Conajzar). Aunque Liseras defendió la legalidad de su posición alegando que no cobraba doble sueldo, su salida pondrá fin al debate.
Mientras tanto, en los pasillos gubernamentales ya se barajan con fuerza los nombres para la sucesión. Los rumores apuntan a que el propio canciller Rubén Ramírez Lezcano dejaría el ministerio para mudarse a la embajada de Washington, dejando su lugar en la Cancillería a Roberto «Ilo» Moreno Rodríguez Alcalá, actual asesor jurídico de la Presidencia Por el momento, Gustavo Leite, aseguró que prefiere mantenerse al margen de la elección de su reemplazo por tratarse de una atribución exclusiva del presidente, mientras cuenta los días para regresar al país.
Fuente: ABC Digital



