Tras una fase de grupos cargada de suspenso, sufrimiento y una fe inquebrantable, la Selección Paraguaya de Fútbol selló oficialmente su boleto a los dieciseisavos de final del Mundial de Norteamérica 2026.
La Albirroja, que logró meterse entre los mejores terceros de la competencia luego de un infartante empate sin goles frente a Australia en San Francisco, tuvo que esperar con el corazón en la boca la combinación de resultados matemáticos en el cierre de la primera ronda. El alivio definitivo llegó gracias a la victoria de España sobre Uruguay en el Grupo H, un resultado que desató la fiesta paraguaya y dejó atrás la angustia de depender de terceros, confirmando el regreso del país a las fases eliminatorias tras ausentarse en las últimas tres citas mundialistas de Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022.
El destino, siempre caprichoso y amante de las grandes narraciones épicas, le ha puesto enfrente un desafío de proporciones monumentales: Alemania. El combinado dirigido por Gustavo Alfaro se medirá contra la tetracampeona del mundo en un duelo a todo o nada. Los teutones llegan a esta instancia con sed de revancha tras sufrir una sorpresiva e histórica derrota por 2-1 ante Ecuador en la última fecha de su grupo, un golpe que demostró que la maquinaria europea no es invencible y que ha dejado el camino abierto para que los guerreros albirrojos, liderados en la cancha por figuras de la talla de Julio Enciso, sueñen en grande. Como bien adelantó el estratega de la selección, a partir de ahora comienza un torneo completamente diferente, un «mata-mata» donde la historia no juega y donde Paraguay promete pelear cada balón con el alma para escribir una nueva página dorada en los libros del fútbol mundial.



