Parece que en la política paraguaya el estudio ya no requiere años de desvelos, tazas de café ni exámenes agotadores, sino apenas un toque de magia.
El nuevo protagonista de esta insólita hazaña académica sería Leonardo Favio González, exintendente del distrito de Cecilio Báez, Caaguazú, quien renunció a su sillón municipal para buscar el famoso «rekutú» por la ANR, pero terminó envuelto en una polémica que bien podría llamarse «el milagro del título exprés».
Según los registros oficiales de la Contraloría General de la República, hasta el año 2021 don Leonardo figuraba humildemente como bachiller. Es más, los datos del Ministerio de Educación indican que recién terminó la secundaria en el año 2002 en el colegio local. Sin embargo, para sorpresa de propios y extraños, el 12 de diciembre de 2022 el hombre ya exhibía flamante un título de abogado otorgado por la siempre comentada Universidad Privada del Guairá (Institución bajo lupa fiscal por el escándalo de títulos falsos). En otras palabras, habría completado una carrera que exige un mínimo de cinco años de cursado a la velocidad de la luz. Y por si fuera poco, para octubre de 2023 ya estaba jurando sonriente ante la mismísima Corte Suprema de Justicia para obtener su matrícula.
Conocidos de la zona y denunciantes anónimos aseguran sin rodeos que estamos ante un verdadero «abogado de cartón», al más puro estilo del exsenador cartista Hernán Rivas y otros sonados casos de la política nacional. Lo más curioso es que, mientras los vecinos se preguntan a qué aula fue a sentarse o qué código llegó a hojear, el precandidato camina bastante tranquilo en su campaña electoral. Claro que no está solo en este viaje: cuenta con el sólido padrinazgo de pesados de la región, como el diputado Édgar Olmedo y el gobernador de Caaguazú, Marcelo Soto. Resta ver si en las urnas los electores le compran el diploma o si le exigen presentar su certificado de estudios universitario antes de votarlo.



