Desde esta semana, el gasoil común que circula en Paraguay pasa a tener un mayor contenido de biocombustible, tras la entrada en vigencia de la Resolución 472 del Ministerio de Industria y Comercio.
La normativa establece que el diésel tipo III deberá comercializarse de manera obligatoria con una mezcla de entre 8% y 10% de biodiésel, superando el 5% vigente hasta la fecha. Esta medida ha encendido un debate entre quienes la celebran como un paso estratégico hacia la soberanía energética y quienes advierten sobre posibles complicaciones técnicas y costos adicionales para los automovilistas.
or un lado, el Gobierno y la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables sostienen que la decisión representa un hito fundamental para la economía local. Al aprovechar el abundante aceite de soja que produce el país —un insumo que mayoritariamente se exporta como materia prima sin procesar—, Paraguay tiene la oportunidad de transformarlo en combustible nacional, generar empleos locales y reducir la dependencia del petróleo importado. Además, destacan el impacto ambiental positivo del biodiésel, señalando que contribuye a disminuir la huella de carbono en el transporte pesado sin necesidad de realizar inversiones multimillonarias e inmediatas en electromovilidad.
Por otro lado, sectores del transporte, gremios productivos e importadores de combustibles miran la medida con cautela debido a razones técnicas e industriales. El principal temor radica en la propiedad del biodiésel de absorber humedad con mayor facilidad, lo que exige un mantenimiento riguroso en los tanques de las estaciones de servicio para evitar la presencia de agua en los motores. Asimismo, advierten que ciertos vehículos y maquinarias agrícolas antiguas o con sistemas de inyección muy sensibles fueron diseñados para soportar un máximo del 7% de biocombustible, por lo que superar ese límite podría comprometer las garantías de fábrica o forzar a los usuarios a migrar al diésel prémium, que es más costoso.
Las autoridades aclararon que el proceso de adaptación en los servicentros tomará hasta 45 días mientras se renuevan los estocs almacenados, periodo durante el cual el Ministerio de Industria y Comercio realizará monitoreos preventivos sin afán sancionatorio. Respecto al precio, los análisis iniciales estiman que el ajuste inmediato en el costo del litro será mínimo, cercano a los 40 guaraníes, aunque el impacto a largo plazo dependerá de las fluctuaciones internacionales del crudo y de la competencia en el mercado interno.
Fuente: VicFerreira77 / ABC Digital



