Parece que la polémica en torno al diploma universitario del presidente del Congreso, Basilio «Bachi» Núñez, sumó un nuevo capítulo digno de una comedia médica.
Esta vez, el encargado de encender «el bisturí» de la duda fue el conocido doctor Aníbal Filártiga, exdirector del Hospital de Trauma y exdecano de la Facultad de Medicina de la UNA, quien sin rodeos soltó una frase de aquellas: el legislador jamás llegó a operar ni a una sola cucaracha en toda su trayectoria profesional.
Las sospechas sobre los conocimientos quirúrgicos del político resurgieron con fuerza en una entrevista, reviviendo el reclamo hecho meses atrás por la senadora Celeste Amarilla, quien pedía a gritos que Bachi muestre su famoso título de neurocirujano. Sin embargo, Filártiga salió a poner paños fríos —o más bien un baño de realidad— al recordar que, si bien Núñez llegó a merodear como practicante por los pasillos hospitalarios en épocas remotas, jamás pasó de ahí. A lo sumo, intuye el médico con humor punzante, el parlamentario habrá alcanzado a ser ayudante, pasar instrumentos o atender pequeñas curaciones, pero de ahí a intervenir un cerebro hay un abismo de distancia.
La historia se pone todavía más entretenida al hablar del origen de ese pergamino universitario. Filártiga reveló que en sus tiempos de decano llamó directo a su colega de la Universidad del Nordeste en Argentina para hacer el chequeo de rigor, recibiendo una respuesta contundente: allí no había ningún registro ni título a nombre de Bachi. Con la sutileza que lo caracteriza, el doctor tildó de «mamotreto» el documento con el que el legislador logró anotarse en el Ministerio paraguayo, cuestionando además que ni siquiera aparece inscripto en el Círculo Paraguayo de Médicos.
Por su parte, Bachi Núñez no se queda callado y sigue defendiendo su pasado con la bata puesta, recordando con nostalgia cuando ganaba mucho menos dinero atendiendo pacientes y definiendo a la profesión como un verdadero apostolado. Pero mientras el senador sostenga que salvaba vidas en el quirófano y los referentes de la medicina insistan en que ni los insectos temblaron ante su bisturí, la incógnita sobre si su diplomatura fue real o un simple efecto placebo seguirá dando de qué hablar.
Fuente: Ultima Hora



