Parece una película de enredos, pero es pura realidad judicial. El Ministerio Público investiga un negocio sospechoso que salpica al Banco Atlas, presidido por Miguel Ángel “Miki” Zaldívar, esposo de Natalia Zuccolillo (directora del diario ABC Color). El asunto es sencillo pero grave: el banco aceptó un fideicomiso respaldado por siete oficinas valuadas en USD 1.274.000, pero esos mismos inmuebles ya le pertenecían a una empresa del «hermano del alma» de Cartes, Darío Messer, el famoso «doleiro» condenado por lavado de dinero.
La gran pregunta que se hace la Justicia es cómo una propiedad vinculada a Messer terminó protegida en un banco sin que nadie se diera cuenta.
La historia comenzó en 2014 con un apretón de manos entre la empresa Paraqvaria SA y Matrix Realty, la firma ligada a Messer. En ese entonces se aliaron para impulsar un proyecto inmobiliario en Hernandarias. Para poner a rodar la iniciativa, Matrix Realty puso la plata en cuatro pagos: primero USD 600.000, después USD 604.000, luego USD 40.000 y finalmente USD 30.000. Sumando todo, se llega exacta y matemáticamente a la cifra de USD 1.274.000.
Como el proyecto no avanzó como querían, el 28 de febrero de 2015 firmaron un contrato de compraventa. En ese papel se dejó asentado que con aquellos mismos USD 1.274.000 ya pagados, Matrix Realty se quedaba con siete oficinas de la Torre II de Paraqvaria y sus estacionamientos. La Fiscalía entiende que esa inversión inicial se convirtió directamente en la compra de los inmuebles. A su turno, Rafael Casabianca, representante de Paraqvaria, trató de desmarcarse asegurando ante los fiscales que no existieron facturas ni cheques nuevos y que llegó a firmar ese documento bajo fuerte presión.
En 2018 todo explotó cuando estalló el escándalo de Darío Messer, quien terminó arrestado en Brasil en 2019 y condenado por lavado. En Paraguay, la Senabico tomó el control de sus empresas, incluyendo a Matrix Realty. En enero de 2020, Casabianca fue a declarar ante el Ministerio Público y contó sobre los giros de dinero, pero se «olvidó» de detallar el contrato de 2015 sobre las siete oficinas. Por culpa de esa omisión, el Estado no pudo incautar ni decomisar los derechos que Messer tenía sobre ese patrimonio.
Ahí es donde el Banco Atlas entra de lleno en la foto. El 19 de julio de 2021, con Messer acorralado por la Justicia, Paraqvaria agarró esas siete oficinas omitidas y se las entregó al Banco para armar un fideicomiso de garantía por unos USD 1.550.000. A la hora de dar explicaciones, el banco de los Zuccolillo se lavó las manos argumentando que en los Registros Públicos las oficinas aparecían limpias a nombre de Paraqvaria, sin embargos, y que no tenían forma de conocer el contrato privado con la empresa de Messer. Si bien esa excusa funciona en lo registral, no responde a lo más importante: ¿acaso en el banco no hicieron un mínimo chequeo financiero, ni revisaron balances ni la historia comercial antes de aceptar la garantía?
Para rematar el embrollo, en unas conversaciones de 2024 que luego se hicieron públicas, Casabianca decía muy tranquilo que la Fiscalía y la Senabico ya sabían del contrato y que las oficinas se podían usar sin problemas. Pero la imputación de la Fiscalía dice todo lo contrario: afirma que el documento fue ocultado deliberadamente. Si las autoridades sabían, tendrán que explicar por qué las dejaron escapar; si no lo sabían, habrá que descubrir cómo llegaron blindadas a un fideicomiso bancario.
Por ahora, la Fiscalía no acusa al Banco Atlas de haber ocultado los bienes adrede, pero la entidad de «Miki» Zaldívar está obligada a mostrar los papeles de su auditoría. Tendrá que demostrar si realmente aplicó los controles de debida diligencia o si simplemente prefirió mirar hacia un costado mientras USD 1,27 millones jugaban a las escondidas con la ley.
Fuente: TribunaParaguay



