En las «bombardeadas» tierras de la ciudad de Mariano Roque Alonso, donde los conductores necesitan más un curso de aviación y esquive de misiles que una licencia de conducir, se ha registrado un nuevo evento astronómico-automovilístico. Un desfortunado vehículo terminó con la suspensión rota, el orgullo herido y el chasis mirando al sudeste tras encontrarse de frente con un cráter que bien podría competir por el título de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
La realidad paraguaya supera una vez más a la ficción de la comedia más absurda. En un giro del destino que ni el mismísimo Shakespeare se habría atrevido a escribir por temor a que sonara demasiado ridículo, el monumental bache que devoró al automóvil se encuentra ubicado, nada más y nada menos, que sobre la calle Pozo Favorito. Sí, leyó bien. No es una broma de mal gusto de las redes sociales, es la pura y dura nomenclatura urbana haciéndole honor a su nombre con una precisión quirúrgica que ya quisieran los ingenieros de la NASA.
Ante semejante barbaridad, los vecinos de la zona ya están pensando en dejar de reportar los daños a la municipalidad y empezar a cobrar entrada a los turistas para ver el pozo más famoso y consentido del barrio. Mientras tanto, las autoridades locales siguen buscando al bromista que bautizó la calle con tanta lucidez profética, y los mecánicos de la zona se frotan las manos celebrando que, al menos para ellos, ese pozo sí que es su absoluto favorito. Si va a transitar por Mariano Roque Alonso, se le recomienda llevar chaleco salvavidas, un mapa de cráteres actualizado y, por si las dudas, un auto con alas.
Fuente: 1080 AM


