Los casos de clientelismo político abundan en el país y para muestra podemos citar lo que ocurre en el departamento de Paraguarí, teniendo como protagonista a un funcionario de la Cámara de Diputados que percibe un salario mensual de 11 millones de guaraníes. Se trata de Horacio Scappini, quien logró un llamativo comisionamiento a la Gobernación de Paraguarí, institución liderada por Norma Zárate de Monges, donde llamativamente figura bajo el cargo de “asesor”.
Lejos de las oficinas legislativas y de asesorar sobre políticas públicas, las denuncias ciudadanas y fuentes cercanas afirman que el verdadero trabajo de Scappini se concentra en las calles de la ciudad de Escobar, donde realiza una intensa campaña electoral con miras a convertirse en el próximo jefe comunal. Mientras los contribuyentes financian su jugosa remuneración mensual, el funcionario utiliza su tiempo en el proselitismo activo, a lo que se sumaría un plus salarial por parte del ente regional cuyo monto exacto aún se desconoce.
El silencio y la complicidad institucional blindan esta situación. La gobernadora de Paraguarí ha evitado dar declaraciones a la prensa sobre el cuestionado comisionamiento; sin embargo, su postura queda en evidencia en el entorno digital. A través de las redes sociales, la propia jefa departamental se muestra abiertamente promocionando la candidatura de Scappini. Esta maniobra desató una ola de indignación y críticas de los ciudadanos, quienes repudian el uso de los recursos del Estado para el financiamiento encubierto de campañas políticas.



