La senadora liberal Celeste Amarilla anunció oficialmente que peleará por la presidencia de la República con el sello del Partido Liberal Radical Auténtico. La decisión, lejos de ser un mero trámite de rutina, irrumpió como una respuesta directa a las intenciones del líder esteño Miguel Prieto, quien días atrás anticipó su deseo de llevar al senador Salyn Buzarquis como su compañero de fórmula vicepresidencial.
El movimiento de Prieto encendió el malestar en las huestes del liberalismo. Amarilla no ocultó su indignación ante lo que considera una falta de respeto hacia la estructura y trayectoria del partido. Con tono tajante, cuestionó que figuras independientes o externas busquen imponer las reglas de juego mientras pretenden apoyarse en la infraestructura, los apoderados, el músculo electoral y los fondos del PLRA para sostener sus pretensiones políticas.
Defendiendo su legitimidad, la legisladora puso sobre la mesa sus 62 años de edad y cuatro décadas de militancia ininterrumpida en la oposición. Destacó que, a diferencia de otros actores políticos, jamás coqueteó con el oficialismo ni mantiene ataduras del pasado. Aseguró que el electorado sabe exactamente qué esperar de ella: previsibilidad, pertenencia e identidad liberal sin concesiones, garantizando que jamás defraudaría a las bases de su nucleación.
En esa misma línea de críticas, Amarilla no guardó munición al referirse a su correligionario Eduardo Nakayama, reprochando sus idas y vueltas con la afiliación partidaria. Para la senadora, la alternancia de salidas y reincorporaciones genera desconfianza sobre el verdadero compromiso con la causa liberal a la hora de encarar una chapa presidencial.
Respecto al panorama interno del partido, desestimó la idea de que figuras históricas como Efraín Alegre o Blas Llano estén fuera de juego, afirmando que aún son referentes jóvenes a los que el liberalismo necesita activos. Asimismo, la senadora encaró con dureza los recientes cruces con Dionisio Amarilla, tachándolo de servil al cartismo y descalificando de forma categórica las acusaciones machistas vertidas en su contra sobre un supuesto estado de ebriedad, desafiándolo con ironía a someterse a pruebas de alcotest y remarcando que no necesita de ninguna sustancia para responder con firmeza ante los agravios.
Fuente: ABCDigital



