Imagínate levantarte un lunes de mañana, sortear los cráteres habituales del camino, esquivar a tres colectivos y, justo cuando creés que ya pagaste el precio de entrar a Asunción, encontrarte con una casilla de peaje cobrándote por el privilegio.
Esa fue la pintoresca pesadilla que se le cruzó por la mente a más de un conductor del Departamento Central luego de que Horacio Cartes, presidente de la ANR, soltara la ocurrencia de cobrar un peaje a todos los que ingresan a la capital para juntar moneditas y hacer obras.
Por supuesto, la propuesta cayó con la gracia de un bache en un día de lluvia y desató una ola de memes, indignación y críticas de la oposición. Ante el inminente incendio político, el candidato cartista a la Intendencia de Asunción Camilo Perez, tuvo que vestirse de bombero y salir corriendo a poner el freno de mano. Con voz firme y para tranquilidad del bolsillo popular, el postulante dejó las cosas bien claritas: «No va a haber peaje. Asunción no va a tener peaje».
Pero como no se puede dejar mal parado al jefe de la escudería, Pérez ensayó una pirueta diplomática para explicar el desliz de Don Horacio. Según relató, todo fue fruto de un simple «juego de palabras» o una libre interpretación tras una charla privada. Resulta que el expresidente regresó maravillado de su viaje a Estados Unidos, donde estuvo viendo la final del Mundial 2026, y quedó fascinado con cómo allá la gente paga peaje feliz y contenta porque las autopistas parecen una pista de carreras. Claro, el pequeño detalle que se le olvidó al patrón es que aquí las calles se parecen más a la superficie de la Luna que a una autopista gringa.
Aclarado el chisme del peaje, el candidato pasó a desgranar lo que según él sí hará si llega al sillón municipal. Prometió que en sus primeros 100 días no va a quedar un solo bache ni un montón de basura en la ciudad, una promesa que suena tan ambiciosa como encontrar estacionamiento en el centro a las diez de la mañana. En cuanto a la abultada planilla municipal, aseguró que no echará a nadie que trabaje, pero prometió —con la mano sobre el corazón— que eliminará a los famosos «planilleros» haciendo que todos se pongan el mameluco y trabajen de verdad.
Para modernizar la casa, la apuesta será la tecnología: quiere erradicar el dinero en efectivo de los trámites municipales para que todo sea digital, transparente y se pueda pagar directo desde el teléfono celular. Además, insistió en que Asunción necesita desesperadamente una Ley de Capitalidad para inyectar recursos a la infraestructura, porque sin esa normativa, cualquier plan de progreso se queda en buenas intenciones. Y sobre la siempre cuestionada OPACI, prefirió gambetear con elegancia: admitió no conocerla muy a fondo, aunque reconoció que en su propio equipo hay varios a los que tampoco les cae nada simpática.
Así, entre aclaraciones, promesas de baches tapados y el compromiso de no hurgar más en los bolsillos de los automovilistas, Camilo Pérez intenta encauzar la carrera hacia la municipalidad. Por ahora, los sufridos conductores que entran a Asunción todos los días pueden respirar tranquilos: la travesía seguirá siendo caótica y llena de pozos, pero al menos, por el momento, será gratis.
Fuente: ABC Cardinal



