Acostumbrados a levantar pasiones en las canchas y a vestir con orgullo la camiseta de la Selección Paraguaya, varios futbolistas históricos decidieron cambiar los botines por la arena política en las recientes elecciones internas.
Sin embargo, el veredicto de las urnas fue contundente: el carisma deportivo no siempre se traduce en votos. A pesar de sus trayectorias llenas de gloria, las urnas les aplicaron un inesperado «gol en contra», dejándolos fuera de las listas oficiales para las próximas municipales.
Uno de los casos más llamativos fue el de Paulo Da Silva. El legendario zaguero central, mundialista en 2006 y 2010, buscaba un lugar como concejal de Asunción dentro del Partido Colorado. Aunque su lista arrasó como la más votada, los votos preferenciales individuales no le alcanzaron y quedó relegado al puesto dieciséis, fuera de la zona de clasificación. Un destino similar sufrió Richart Martín Báez, el recordado delantero de Olimpia y mundialista en Corea/Japón 2002, quien intentó postularse en Capiatá pero fue superado ampliamente por las listas rivales de su propio partido.
La suerte tampoco estuvo del lado de los mediocampistas y delanteros en otras localidades. Ángel «Angelito» Ortíz estuvo a nada de meterse en la lista final de Areguá al saltar al cuarto lugar gracias al voto preferencial, pero el sistema matemático de distribución de escaños le jugó una mala pasada y otorgó solo tres lugares a su movimiento. Por su parte, Pablo Zeballos, subcampeón de América en 2011, experimentó un repunte similar en Lambaré al escalar posiciones en su lista, pero el arrollador avance del movimiento interno adversario lo dejó sin chances de clasificar.
El fenómeno no fue exclusivo de un solo sector político. En la vereda del Partido Liberal Radical Auténtico, el histórico goleador de Cerro Porteño, Virgilio Ferreira, probó suerte en la ciudad de Atyrá. A pesar de que su lista fue la más votada de la jornada, la distribución interna y la falta de un mayor respaldo en sus votos preferenciales lo desplazaron al octavo lugar, quedando fuera de los cinco puestos elegibles. Con estos resultados, el tablero político demuestra que, a diferencia del fútbol, en las elecciones el partido se gana voto a voto y los nombres históricos del deporte deben empezar desde cero para conquistar el paladar electoral de la ciudadanía.
Fuente: Ultima Hora



