Dicen que en la política paraguaya hasta el agua y el aceite se mezclan si hay votos de por medio, pero en Ciudad del Este acaban de marcar una raya en la arena. José Ortiz, el histórico hombre de confianza de Horacio Cartes y gerente tabacalero, agarró el micrófono y dejó un mensaje sin rodeos: en la campaña del candidato colorado Rigoberto Chamorro, el Clan Zacarías no entra ni a cebar tereré.
La orden de «aléjense de la foto» tiene una explicación muy sencilla: el termómetro popular. Según el propio Ortiz, cada vez que salían a pedir el voto, la gente les ponía una sola condición antes de darles la mano: «Te apoyamos, pero si no están ellos». Y es que el recuerdo de los años de gestión de la familia —integrada por el senador Javier Zacarías Irún, el director de Itaipú «Lucho» Zacarías, la diputada Rocío Abed y la destituida exintendenta Sandra McLeod— todavía genera una reacción alérgica en gran parte del electorado esteño.
La bajada de pulgar ya se veía venir desde las internas de junio, cuando el candidato apadrinado por los Zacarías terminó masticando la derrota frente a Chamorro. Para rematar la faena, mientras Horacio Cartes los recibía en su mansión de Asunción para la clásica foto de «unidad partidaria», en el Este le ponían el cartel de «reservado el derecho de admisión» a toda la dinastía familiar, prometiendo que esta vez las recaudaciones municipales se quedarán para la ciudad y no para financiar viejos feudos.
Con la cancha así trazada, la ANR busca lavarse la cara y presentarse como la opción limpia para recuperar la municipalidad el próximo 4 de octubre. Del otro lado los espera Daniel Pereira Mujica, el candidato del equipo del exintendente Miguel Prieto. La carrera por el sillón municipal ya empezó, y los colorados en el Este prefirieron soltar el «pesado equipaje» del clan Zacarías en la primera parada para no quedarse sin nafta a mitad de camino.
Fuente: ABC Digital



