Hay quienes pasan años haciendo malabares financieros para llegar a fin de mes, pero en los pasillos de la función pública paraguaya la matemática responde a leyes verdaderamente milagrosas.
La protagonista de este último e insólito capitulo es Marian Angélica Cattebeke Ayala, una de las tan ponderadas «relatoras VIP» de la Corte Suprema de Justicia, cuyo patrimonio neto experimentó una metamorfosis sencillamente deslumbrante: pasó de declarar unos modestos 178,5 millones de guaraníes en enero de 2024 a la impresionante cifra de 1.255,7 millones de guaraníes el pasado 23 de julio. Un disparo del 603,5% en apenas dos años y medio que dejaría con la boca abierta al mismísimo Rey Midas.
El detonante de semejante revelación fue el cese de su cómodo comisionamiento en la Itaipú Binacional, un codiciado destino a donde fue enviada prácticamente de inmediato tras su nombramiento en el Poder Judicial, casi sin haber tenido la molestia de redactar un solo fallo o cumplir funciones efectivas de relatora. Durante su paso por la entidad binacional como «asesora de Responsabilidad Social», Marian percibía un envidiable ingreso mensual de 24,7 millones de guaraníes —compuesto por 10,8 millones de salario base, 10 millones por firma de contrato y 3,9 millones en vales de alimentación—, además de unos simpáticos ingresos anuales extra donde hasta incluyó los frutos de una «feria de garage».
Lo verdaderamente sugerente no son solo los números finales de su declaración ante la Contraloría General de la República, sino la milagrosa aparición de activos. Entre sus bienes brotó una casa de lujo sobre un terreno en Benjamín Aceval que hasta hace poco figuraba «pelado» y sin edificación alguna, sumada a otra vivienda adquirida años atrás que curiosamente se había traspapelado en su declaración previa. Ambas construcciones fueron cotizadas en 830 millones de guaraníes. A este selecto parque inmobiliario se le suma un flotilla particular de tres camionetas: una abnegada Toyota Townace de 2003 (G. 40 millones), una Chevrolet Tracker de 2018 (G. 130 millones) y una flamante Hyundai Newcreta de 2025 (G. 176,7 millones). Como si no fuera suficiente, la funcionaria asentó guardar 130 millones de guaraníes en efectivo metidos «bajo el colchón», otros 20,4 millones en cuenta corriente, además de 80 millones repartidos entre muebles y electrodomésticos.
Restando sus deudas declaradas por 151,5 millones a su activo total de 1.407 millones, la cifra líquida resulta en un contundente salto de fortuna que parece desafiar las reglas del ahorro ordinario, sobre todo considerando que entre sus egresos mensuales figuran abultados 2 millones en combustible y 1,5 millones en guardarropa. Cattebeke, cuya trayectoria ya registraba estaciones en el Ministerio Público de Presidente Hayes desde 2013 y en la Agencia Nacional de Tránsito, forma parte del selecto grupo de 17 relatores que cobran del Poder Judicial pero prestan servicios en otras dependencias. Un engranaje de 228 relatores que le cuesta al golpeado bolsillo del contribuyente unos 6 millones de dólares al año, y donde, al parecer, el verdadero talento no está en la jurisprudencia, sino en la alquimia financiera.
Fuente: Observapy



