La “Mafia de los Pagarés” es un caso en donde varios abogados, trabajando para empresas de créditos y cobranzas, operaban en complicidad con ujieres y los mismos jueces de paz para cobrar deudas de manera ilegítima. Pero, ¿por qué algunas casas de préstamos y asesores jurídicos metidos en el esquema no son «molestados» por la Fiscalía? ¿Por qué los «nuevos González Daher» no son expuestos e imputados?
Vía: LaRed_Py (cuanta de X)
En este esquema, los operadores del sistema de justicia (abogados, ujieres, jueces, etc.) abusaron intencionalmente de la justicia ejecutiva paraguaya para lograr cobros ilegítimos a personas con poca o ninguna capacidad de defenderse. Estos son algunos abusos:
- Múltiple cobro de deudas ya pagadas
- Sobreendeudamiento más allá de la capacidad de pago, buscando el cobro judicial.
- Exigir firma de pagarés en blanco para créditos, contratos de trabajo, etc., que después se ejecutan.
La causa subyacente es que actores inescrupulosos se aprovechan del desconocimiento y limitaciones de la gente de menores recursos para abusar de los mecanismos judiciales de ejecución de deudas. Es evidente la ausencia total de educación ciudadana.
Esto es posible porque la Mafia de los Pagares opera en los Juzgados de Paz. Es un juzgado que atiende varias cuestiones de menor cuantía, permisos del menor… y todos los casos civiles cuya cuantía sea menor a 300 jornales mínimos (Gs. ~ 31 millones). Dado que la mayoría de deudas son menores a ese límite, naturalmente van a juzgados de paz. El resultado es que estas dependencias judiciales están sobrecargados de decenas de miles de expedientes. Son juicios ejecutivos en donde deben cumplirse ciertas formas.
Peor aún, los juzgados de paz NO ESTÁN INFORMATIZADOS. Todo es en papel y a la usanza del siglo pasado, con los vicios que implica: pérdidas de tiempo, expedientes que se “pierden”, funcionarios que no “encuentran” si no reciben “motivación”, etc. Todos los abogados saben que este esquema opera desde hace años. Lo saben desde la Corte Suprema hasta el último pasillero, pero las autoridades nunca hicieron nada, HASTA AHORA.
Por alguna razón, probablemente por problemas entre socios y repartijas, es AHORA en donde algunos “se dieron cuenta” de que este esquema mafioso existe y tomaron ciertas medidas. Imputaron a jueces, funcionarios y abogados. Pero hay cosas que llaman la atención.
Primero, en la actualidad, con este escándalo que vio la luz, varios creen que, teniendo un pagaré en juicio, no van a pagar, salvándose de su obligación. GRAVE ERROR. Si la deuda contraída es legítima, dejando de pagar solo aumentará «la bola de nieve», que en algún momento va a aplastar al deudor. Esto está garantizado.
Segundo, se vive mucho teatro mediático de allanamientos aquí, imputaciones allá, pero el aspecto más funcional a la mafia: la saturación y falta de informatización de los juzgados, sigue sin que la Corte mueva un dedo para solucionarlo. Hasta parece que a la Corte le conviene que las cosas sigan así.
Tercero, si bien hay imputaciones, estas son extrañamente selectivas. El Ministerio Público se incautó de una serie de expedientes que encontró en los juzgados e imputó a todos los abogados que encontró en los mismos de manera indiscriminada. Es decir, si un abogado tuvo la mala suerte de ejecutar una deuda en un juzgado de paz y su expediente estaba en la masa incautada, mala suerte. Le imputan. Pero hay más…
Lo más llamativo es que estas imputaciones indiscriminadas y selectivas incluyeron a abogados que NO ERAN parte de esta “Mafia”. Pero también hay abogados y empresas dentro de la lista de expedientes incautados, pero que NO ESTÁN IMPUTADOS. ¿Por qué? ¿Tendrán algo que los convertirá mágicamente en inocentes corderitos mientras los otros sí son sospechados?
Solo hay que abrir un poco los ojos y muchos detalles llamativos van a saltar. Porque esto parece ser un gran teatro a lo Gatopardo: cambiar todo para que no cambie nada. Estos son solo unos detalles. Hay más. Mientras tanto, la recomendación es no creer en los pescadores de río revuelto: PAGUEN SUS DEUDAS y no se perjudiquen.



